Nos ha llegado vía correo electrónico esta carta pidiéndonos que la publiquemos en este blog. La hemos copiado y la publicamos tal y como nos ha llegado pues nos ha parecido interesante de principio a fin.
Estimados administradores de este blog:
Nos gustaría que publicaseis esta carta que os hacemos llegar a modo de email, en ella queremos expresar mi marido mi hijo y yo misma nuestro agradecimiento especial a una de las maestras de infantil de nuestro colegio, concretamente a Isabel A.S. tutora de nuestro hijo durante los tres años de educación infantil, aunque ya se lo expresamos en su día de palabra, llevábamos tiempo queriendo hacerlo de otra forma y al saber de la existencia del blog se nos ocurrió esta idea, para expresarle nuestro profundo respeto y admiración hacia ella, porque gracias a su vocación, esfuerzo y dedicación consigue, sin lugar a dudas, un futuro lleno de esperanza para nuestros hijos.
Solo me queda decir que aunque esta carta esta escrita a titulo personal estoy completamente segura que los padres de los doce compañeros que tuvo mi hijo estarán totalmente de acuerdo con lo escrito y me gustaría que al final de la carta y si lo creéis oportuno, los invitaseis a participar con sus comentarios. Sin más dilación os dejo la carta:
Querida Isabel:
Desde hace algún tiempo nos ronda por la cabeza la idea de hacer algo especial para agradecerte lo mucho que hiciste por nuestro hijo durante los tres primeros años de su vida escolar y esta nos ha parecido una buena idea.
Aún me acuerdo de aquella primera reunión que tuvimos todos los padres del curso contigo, en la que nos expresaste de manera muy formal y a la vez muy cordial y cariñosa como iba a ser el ciclo que comenzaba, desde ese instantes nos dimos cuenta del interés y vocación que tienes por tu profesión, y aunque no voy a negar que había dudas, (¿cómo lo enseñará? ¿Será cariñosa con él?...), normales por otra parte en unos padres primerizos, enseguida se despejaron todas, cuando una vez pasado los primeros días de llanto por la aclimatación al colegio, nuestro hijo llegaba al colegio con una amplia sonrisa, y cuando regresaba y bajaba las escaleras de la mano de su “seño” seguido de sus compañeros todos cantando y felices, la sonrisa en su boca era aún mayor, deseando contarnos todo lo que había hecho y lo bien que se lo había pasado.
En ese primer contacto nos pediste que te dijéramos que esperábamos nosotros de este ciclo que comenzaba y que objetivos queríamos que alcanzara nuestro hijo al final, huelga decir que los objetivos se alcanzaron con creces y se superaron por mucho, pues lo enseñaste más y mejor de lo que pudiésemos llegar a imaginar, transmitiéndole valores como el trabajo, el esfuerzo, el respeto a los demás, la amistad y un sinfín de cosas mas, y aunque es parte de tu trabajo, no todo el mundo desempeña su trabajo con la misma dedicación y cariño que lo haces tú. Cuando terminas la carrera de magisterio, te han enseñado a hacer estudiar a los niños y a que aprendan, pero, a conseguir que te quieran, eso no te lo enseña nadie hay que ganarselo; y tú lo has conseguido.
Siempre que se habla de una profesora, se usa el término señorita, sin embargo, hay profesoras que consiguen que sus alumnos la llamen “seño”, ¿cuál es la diferencia? La diferencia está en que a la señorita se la respeta tanto por su posición como por su edad y, a la “seño”, además se la quiere. Para nuestro hijo y para nosotros tú siempre serás su primera “seño” y esperamos que todos los profesores que tenga nuestro hijo el día de mañana sean como tú, si nos dieran a escoger, entre un profesor muy académico en sus enseñanzas o alguien que además se preocupe tanto como tú de los niños, no lo dudaríamos un instante, nos quedaríamos contigo.
Por todo esto gracias. Gracias por tu paciencia, tu dedicación, tus ganas, tu ánimo, tu interés, tu vocación y tu ilusión. Gracias por los valores que has inculcado no solo en nuestro hijo, sino también en nosotros. Gracias por recibirlo cada mañana durante tres años con una amplia sonrisa, aunque las cosas no te fuesen bien y estuvieses pasando un mal momento en tu vida. Gracias por tu alegría, por enseñarle tantas cosas, a leer y escribir sus primeras palabras, a contar sus primeros números, a pintar, a divertirse, a respetar a sus compañeros, lo que significa el valor de la amistad, a compartir y un sinfín de cosas más. Gracias por secar sus lágrimas cuando ha llorado, por curarle las heridas cuando se ha caído, por lo feliz que lo has hecho durante tres años a tu lado. Gracias por despertar en él el interés por aprender, el entusiasmo y la motivación.
Gracias por todo, porque te lo mereces y porque siempre formarás parte de nuestras vidas, ¡Gracias seño!
Por último dejarte la copia de la carta que ha escrito nuestro hijo para ti:
R.R.M.
Adaptado al blog por J.M.R. El blogger.